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DEPORTES CON ALTO GASTO ENERGÉTICO E.D.E Juventino Aguilar Mendoza En general el plan de alimentación de cualquier deportista
es un plan bien equilibrado, es decir, que contenga todos los nutrimentos en la
proporciones que aseguren una buena salud y un mejoramiento en el rendimiento
deportivo. No hay alimentos especiales para deportistas, lo que varía son los
incrementos en sus requerimientos energéticos (kilocalorías), de nutrimentos y
en sus necesidades de líquidos. La nutrición y el deporte guardan una relación
íntima en aspectos como composición corporal, formación de masa muscular,
capacidad respiratoria y cardiovascular, valores bioquímicos en sangre, etc.
Entre los factores determinantes del rendimiento deportivo están aspectos
cualitativos, cuantitativos, psicológicos y cronológicos relacionados con el
consumo de alimentos y líquidos. ENERGÍA. La cantidad de energía que se consume durante una actividad particular
depende de la intensidad y de la duración de la misma, así como, de las
características personales del deportista como son sexo, talla, peso,
composición corporal, estado de maduración y nivel de entrenamiento. Algunos
deportistas en entrenamiento aeróbico intenso pueden necesitar incluso 4000 a
6000 Kcal. /día o más. Proteínas, grasas e hidratos de carbono son
fuentes posibles de energía para la contracción muscular. Todos los substratos
anteriores se utilizan la mayor parte del tiempo durante el ejercicio, sin
embargo, la intensidad y duración del ejercicio son los factores que rigen la
rapidez relativa de utilización de
dichos substratos. En términos generales, la glucosa y los
ácidos grasos constituyen combustibles para el ejercicio y sus proporciones
dependen de la intensidad y duración del mismo y la adecuación del deportista.
El ejercicio muy intenso y breve recurre a las reservas de ATP, el de gran
intensidad que continúa después de varios segundos depende de la glucólisis
anaeróbica. En ele ejercicio de intensidad baja y moderada (< 60% de VO2
máx.), la energía proviene de los ácidos grasos. Los hidratos de carbono
terminan por construir una fracción mayor de la energía conforme aumenta la
intensidad hasta llegar a un 85 a 90 % de VO2 máx.; cambia al glucógeno como
fuente principal de energía y se
limita y acorta la duración de la actividad. HIDRATOS DE CARBONO. La primera fuente de glucosa para el músculo en ejercicio es su
propia reserva de glucógeno, una vez que se acaba, el aporte de glucosa depende
de la glucogenólisis y más delante de la gluconeogénesis, ambas ocurren en el
hígado. Después de 3 horas de ejercicio continuo
con un VO2 máx. de 70 a 80%, los deportistas se cansan por hipoglucemia. En
esta fase, los hidratos de carbono siguen aportando del 50 al 60% de la energía
utilizada, proveniente de la glucosa sanguínea, al agotarse las reservas de
glucógeno. En el músculo. El glucógeno hepático no basta para conservar la glucemia durante
lapsos duraderos con intensidades de actividad importante. Puede surgir
depleción durante un evento de larga distancia, esto también puede surgir de
días consecutivos de entrenamiento duro y sostenido en que no basta el tiempo
entre la sesiones de entrenamiento para una nueva síntesis completa de
glucógeno. Esto se puede evitar al incrementar el consumo de hidratos de
carbono de alimentos para mejorar su disponibilidad en el organismo. Para lograr la máxima repleción de
glucógeno, casi todos los deportistas deben consumir una dieta que aporte de un
60 a 70% de hidratos de carbono del valor energético total. Después de un entrenamiento intenso y
depleción de glucógeno se necesitan de 12 a 24 hrs. Para reponerlo, e incluso
unas 48 hrs. para una sobrecompensación. Dado que el 60% de los depósitos
totales de glucógeno se producen en las primeras horas después de la depleción,
adquiere enorme importancia la ingestión de hidratos de carbono inmediatamente
después de una sesión de entrenamiento o una competencia. Los deportistas deben
consumir 100g de h de c en un periodo de 15 a 30 minutos después de
ejercitarse, seguidos de un consumo de 100g adicionales cada 2 a 4 horas. La
nueva síntesis de glucógeno es proporcional a la cantidad de h de c.
consumidos. La adición de proteínas a una comida puede
incrementar más el almacenamiento de glucógeno por una mayor estimulación de
los niveles de insulina. LÍPIDOS. La grasa es el mejor combustible para la
actividad ligera o moderada, por su enorme disponibilidad en las reservas
adiposas. Con el ejercicio duradero, de dichas reservas se liberan ácidos
grasos para ser captados por los músculos y utilizados como combustible. Se recomienda una dieta que contenga entre
25 a 30 % de kilocalorías a partir de lípidos. PROTEÍNAS. La proteína puede constituir una fuente de
energía durante eventos de larga duración en que adquiere importancia la disponibilidad
de glucógeno muscular. Se recomienda de un 10 a 20 % de proteínas del valor
energético total. VITAMINAS Y MINERALES. Por lo general se considera que si el
deportista recibe las cantidades necesarias de energía con una dieta
equilibrada, también se cubrirán los requerimientos de vitaminas y minerales. HIERRO. El hierro tiene varias funciones que son
vitales para la actividad muscular. Como componente de la hemoglobina, sirve
para transportar oxígeno de los pulmones a los tejidos. Los deportistas que podrían estar en riesgo
de tener bajas reservas de hierro son los adolescentes en fase de crecimiento
rápido, la mujer con pérdidas menstruales abundantes, el deportista que sigue
una dieta con restricción energética, deportistas que entrenan en forma intensa en climas cálidos y sudan
abundantemente (el sudor contiene un promedio de 0.13 mg/L. Si el deportista tiene anemia ferropénica
conviene administrarle suplementos de hierro y vitamina C para mejorar la
absorción de este mineral. LÍQUIDOS. El agua transporta nutrimentos a las
células y es el medio por las que éstas eliminan productos de deshecho hasta la
corriente sanguínea. Es esencial que haya un volumen sanguíneo adecuado para
que el cuerpo tenga la capacidad de disipar el calor por medio de la dilatación
de vasos cutáneos y por medio del sudor, durante el ejercicio. La exteriorización del agua corporal se
realiza a través del sudor y la respiración. Gran parte del agua que se pierde
en el sudor proviene de la sangre, con lo cuál disminuye el volumen hemático a
un nivel que puede perturbar la función cardiovascular. Cuando las pérdidas
hídricas llegan a un nivel importante, disminuyen el sudor y aumenta la
temperatura corporal. Durante el ejercicio intenso y prolongado,
y en particular en climas cálidos, los deportistas deben reponer el agua
perdida a intervalos regulares y
en volúmenes suficientes. Es posible reponer solo 800 ml de líquido por hora,
lo que no basta para cubrir las necesidades durante el ejercicio de larga
duración, en el que las pérdidas hídricas pueden rebasar dos litros por hora.
La rehidratación debe continuar durante varias horas de ocurrir el evento para
reponer del todo esas pérdidas. La reposición de líquidos debe darse antes
durante y después del ejercicio. Los líquidos deben administrarse en una forma
que mejore la captación de éstos por el intestino, sitio en el que la mayoría
se absorben con mayor eficiencia. La presencia de glucosa y sodio en la
solución mejora dicha absorción. Las bebidas frías penetran en el intestino con
mayor rapidez. Las cantidades no deben ser muy grandes para que no se retengan
en el estómago, generando molestias. CONSIDERACIONES ESPECIALES Como ya se mencionó en deportes intensos
los requerimientos de energía y nutrimentos se incrementan por lo que se deben
tomar medidas para su mejor aprovechamiento 1) Fraccionar la dieta en por lo menos 5
comidas al día 2) Si no se alcanzan a cubrir las
necesidades únicamente con la dieta es necesario valorar la administración de
un complemento o suplemento alimenticio, pero esto deberá individualizarse. |
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